NAVIDAD EN TIEMPOS DE CRISIS
Hoy estoy algo rabiosa. He recibido algún que otro comentario y he leido miles de ellos criticando, a la Navidad , llamándola hipocrisia de masas y echándome en cara, que mi espíritu se deja imbuir del llamado espiritu navideño como si esto fuese algo vulgar y/o malo. Quiero hacer una breve reflexión acerca de la Navidad. Acerca de algo que creo todos de un modo u otro sentimos.
Parece que hay personas que encuentran satisfaccíón en fastidiar las fiestas a los demás con sus comentarios desnutridos de alegria y muertos de envidia. Son constantes sus burlas y desprecios por todo aquello que rodea a estas fechas aunque se trate de buenos sentimientos. Siempre he pensado que es como si una avaricioso que lo es durante todo el año, de pronto da una limosna y se le desprecia dicha lismosna.¡¡ Pero vamos a ver¡¡ Que más da¡ Aprovechemos que al menos un a vez al año, ha sentido la necesidad de compartir. No seamos tan tontos por favor.
Las fiestas de Navidad se han convertido, desde hace años, en parte de las de fin de año. Son fechas tope para el consumo, que todas las grandes firmas aprovechan para bombardearnos con la publicidad. La aglomeración de ofertas y la promoción de las marcas canalizan nuestros deseos hacia las compras, con el mensaje implícito de que la felicidad y la alegría de estos días está en función de lo que podamos poseer.
Los excesos de las fiestas, los gastronómicos y los de la tarjeta de crédito, se compensan con la necesidad de sentirnos felices, haciendo como los demás, pasándolo bien y disfrutando. La abundancia de las sociedades de consumo es la o
tra cara de un mensaje implícito, que hace poco pregonaban los autobuses publicitarios de un grupo de ateos: probablemente, Dios no existe, despreocúpate y disfruta de la vida.Quizás estas navidades no sea posible seguir el consejo, despreocuparnos y disfrutar sin más. Hay muchas cosas que lo impiden, aunque no fuéramos cristianos y la Navidad sea una mera fiesta de fin de año. Se amontonan las noticias sobre la crisis económica, sobre hogares en los que ya no entra ningún ingreso, sobre recortes de salarios y de pagas extras, sobre la supresión de los 426 euros con los que sobrevivían cientos de miles de familias... la desesperación de muchos y la mia propia.
Probablemente, todos conozcamos a gente en paro y sin expectativas, a otros que las pierden a pasos agigantados y a muchos que luchan contra una pobreza vergonzante, de la que no tienen culpa, y que se esfuerzan por encubrir, porque nunca pasaron necesidad... Y si salimos al extranjero, el panorama es todavía peor, con más de mil millones de personas que viven con menos de un euro al día. Y todavia hay gente que por ver algún bar lleno en plenas fiestas se cree que no pasa nada, que todo es una exageración y que la gente se queja por vicio.
Por eso, no es posible ser indiferentes. Estas navidades podemos reavivar viejos recuerdos familiares de otras épocas. Aunque ya no seamos cristianos, podemos recordar que nuestros padres y antepasados celebraban la llegada del Mesías de los pobres; que el mensaje de la Navidad llama a la solidaridad con los más necesitados; que se anuncia la paz para los de buena voluntad, y que ésta exige luchar por la justicia y sentirse concernido por quienes lo pasan mal. No podemos despreocuparnos, aunque Dios no existiera, sino hacernos cargo de la dura realidad por la que atravesamos. Que ella nos toque el bolsillo y el corazón, que sepamos darle gracias a la vida (si es que no creemos en Dios) los que no tengan apuros económicos y que valoremos el significado de la Navidad como una fiesta de familia, de amigos y de relaciones personales.
Si no queremos dar, si no podemos hacerlo, al menos sonriamos a los que nos sonrien y hagamos que los que no pueden hacerlo, lo hagan al recibir nuestra sonrisa. Sintamos esa especie de abultamiento del espiritu, del corazon. Quizás nos guste tanto que decidamos vivirlo todo el año.
Y es que acumular bienes de consumo no es el secreto de la felicidad, sino tener personas con las que compartir, mucho o poco. Los más pobres hoy no son sólo los que no tienen nada material para celebrar, ¡que también!, sino gente solitaria que, quizás, tienen mucho dinero y perciben estos días su aislamiento, la falta de personas queridas que ya no están, las que hacían que la vida mereciera la pena. Hoy es dia de Reyes. Y por la radio la gente relataba como eran sus noches de Reyes, coincidiendo todos en que en realidad no recordaban los regalos que recibian si no la emoción del dia , el después más mayores, saber valorar el esfuerzo de sus padres, las ganas que tenian de hacer felices a sus hijos aunque fuese con una caja de Surtido Cuetara. Es eso de lo que nos alimentamos; de emociones, de ilusión de amor, Y eso lo que echamos de menos. ¿Acaso mi madre será menos feliz este año o tendrá menos mariposas en el estomago cuando den las 11.30 de la noche si mi padre no ha encargado a los RRMM un diamante ?
Y es que acumular bienes de consumo no es el secreto de la felicidad, sino tener personas con las que compartir, mucho o poco. Los más pobres hoy no son sólo los que no tienen nada material para celebrar, ¡que también!, sino gente solitaria que, quizás, tienen mucho dinero y perciben estos días su aislamiento, la falta de personas queridas que ya no están, las que hacían que la vida mereciera la pena. Hoy es dia de Reyes. Y por la radio la gente relataba como eran sus noches de Reyes, coincidiendo todos en que en realidad no recordaban los regalos que recibian si no la emoción del dia , el después más mayores, saber valorar el esfuerzo de sus padres, las ganas que tenian de hacer felices a sus hijos aunque fuese con una caja de Surtido Cuetara. Es eso de lo que nos alimentamos; de emociones, de ilusión de amor, Y eso lo que echamos de menos. ¿Acaso mi madre será menos feliz este año o tendrá menos mariposas en el estomago cuando den las 11.30 de la noche si mi padre no ha encargado a los RRMM un diamante ?
No cabe duda de que la Navidad es ambigua, dura y, al menos, agridulce, porque pone en primer plano las carencias humanas, simbolizadas por un niño que nace en condiciones tercermundistas. Y si Dios no existe, sólo queda el hombre, que es quien puede paliar el sin sentido de la vida y amortiguar el sufrimiento de tanta gente que lo pasa mal. Y no podemos perder la esperanza en el hombre. Debemos comensar por nosotros mismos. Ablandandonos, y si es necesario hasta volviéndonos cursiles. Y a los cristianos nos queda un mensaje de esperanza, tras la llamada a la solidaridad. Se nos ha dado la historia de un niño judío que nos enseñó lo que es importante en la vida y que anunció a un Dios que se hace presente en la miseria humana. Y es un Dios dependiente, simbolizado por la fragilidad del recién nacido, que necesita del prójimo para salvar y redimir tanto sufrimiento.

No hay que despreocuparse, aunque Dios no exista, pero si existe, sólo se hace presente en los que se sienten vulnerables con los que lo pasan mal e intentan compartir con ellos lo que son y lo que tienen. Y esto sigue siendo parte del núcleo de la Navidad en una época de crisis. Y no es cuestión de palabras, sino de formas de vida, de hechos y de relaciones interpersonales, porque el hombre aislado está condenado y el que no comparte lo que tiene (dinero, salud, cultura...) se empobrece. No quedarse tranquilo ante el sufrimiento humano es parte del mensaje a los hombres "de buena voluntad".

No hay que despreocuparse, aunque Dios no exista, pero si existe, sólo se hace presente en los que se sienten vulnerables con los que lo pasan mal e intentan compartir con ellos lo que son y lo que tienen. Y esto sigue siendo parte del núcleo de la Navidad en una época de crisis. Y no es cuestión de palabras, sino de formas de vida, de hechos y de relaciones interpersonales, porque el hombre aislado está condenado y el que no comparte lo que tiene (dinero, salud, cultura...) se empobrece. No quedarse tranquilo ante el sufrimiento humano es parte del mensaje a los hombres "de buena voluntad".
Por favor, compartamos nuestras sonrisas al mirar como si fuese la primera vez las luces de navidad .
Felices Reyes.














